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Manualidades con bolsas de plástico

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Controvertido, repudiado por una inmensa mayoría pero utilizado por todos de forma inevitable. El plástico siempre es noticia, sea en positivo por su alta sostenibilidad o en negativo, por el mal uso que hacemos del mismo. Aunque la clave de este material tan importante para el consumo es el reciclado, sigue faltando concienciación sobre el mismo.

La gravedad del problema que surge en torno al plástico no se resuelve por mucho remedio que se proponga. Sin embargo, los grandes productores de bolsas como es el caso de Bioplásticos Genil no dudan en lanzar llamadas de atención para concienciar a los consumidores: las bolsas de plástico no solo son cien por cien reciclables, también son reutilizables.

Están ahí a nuestra disposición y aun así, no somos capaces todavía de darles el uso adecuado. Una inmensa mayoría, se deshacen de ellas tras haber cumplido su misión inicial: ayudarnos en el transporte de los productos adquiridos. Sabiendo la facilidad con la que pueden reciclarse, lo verdaderamente cuestionable es la falta de autoconcienciación al respecto.

Reciclar es sencillo, existen numerosos puntos instalados al efecto, para depositar en ellos todos los elementos reciclables, desde el plástico hasta el vidrio, pasando por envases y otro tipo de materiales o deshechos. La gestión de los residuos va cobrando fuerza y relevancia y cada vez es más fácil encontrar puntos de reciclaje e información al respecto. Sin embargo, todavía nos cuesta. Luego nos llevamos las manos a la cabeza cuando vemos esas imágenes del océano cubierto de una inmensa alfombra de plástico compuesta por nuestra dejadez.

Por otro lado, algunas mentes ingeniosas, los más concienciados con el medio ambiente y la sostenibilidad, innovan en la gestión propia de sus residuos. Reciclar plástico, es una de las tendencias que cobran protagonismo en los últimos tiempos. Tal vez, el hecho de que las bolsas de plástico supongan un coste extra a la hora de hacer cualquier compra, haya incitado a renovarse en este sentido. En cualquier caso, lo importante, es reinventarse y reinventar, da igual los porqués.

Como muestra un botón, las vilipendiadas bolsas de plástico, pueden reutilizarse para el mismo fin para el que fueron concebidas o como material para realizar manualidades. En este caso, la función es doble: ayudar al medioambiente y pasar un rato distraído haciendo algo productivo.

Calmar nuestra conciencia es más fácil si somos capaces de reinventarnos y convertirnos en expertos reciclando. Vamos a ver lo que otras mentes inventar para dar otra vida a esas bolsas de plástico, pero antes, repasemos los datos para seguir tomando conciencia:

  • En España solo se reciclan un treinta por cien de los plásticos utilizados.
  • A nivel mundial, la cosa no mejora, tan solo se recicla una quinta parte del mismo.
  • Una sola botella, tarda quinientos años en descomponerse. Ninguno de los aquí presentes, estaremos aquí para comprobarlo, pero no suena bien.
  • Cada año, los océanos reciben la ingente cantidad de nueve millones de toneladas de residuos plásticos procedentes de las regiones costeras. Eso es mucho más de lo que se pueda tolerar o permitir.

Con estos datos sobre la mesa, pongamos un poquito de nuestra parte. En nuestras manos queda el cambiar esas cifras e invertirlas. ¿La clave? Reducir el uso y por tanto el impacto. ¿Cómo? Reciclando y reutilizando, en este caso hablaremos de las bolsas de plástico en particular, pero hay mucho más plástico en sus diferentes formas a los que no se debe perder la pista.

Algunas ideas para evitar tirar las bolsas a la basura

Reciclar las bolsas de plástico no requiere de una gran habilidad, ni poseer una especie de superpoder especial, tan solo hace falta un poco de conciencia, creatividad y tiempo libre. Si no posees un gran talento creativo, aquí te vamos a dejar algunas ideas sobre como puedes reconvertir las bolsas en algo diferente y hasta útil.

Una de las manualidades más interesantes, es la creación de lámparas. Todos tenemos lámparas en casa, pero con una fabricada por ti, la decoración y la iluminación, serán sin duda, más originales. Para ello, necesitas una rejilla de metal, esas bolsas de plástico que tienes en la cocina, una tijera y una instalación eléctrica para lámpara. Elaborarla es sencillo, cortas las bolsas en tiras de tres por nueve centímetros y las pasas por los agujeros de la rejilla de metal. Creas una especie de tejido sobre el mismo y listo. Colocas la instalación eléctrica al efecto y una bombilla. Utiliza una bombilla LED para evitar que se caliente y el plástico acabe quemado.

Otra posibilidad algo menos emocionante, es recubrir las perchas de metal y darles un nuevo y favorecedor aspecto. En esta ocasión, enrollas las bolsas alrededor de la estructura de la percha y vas combinando los colores a conveniencia. El armario tendrá un toque más original y colorido.

Esta forma de reciclado es más sencilla: utilizarlas para almacenar. Para ello, necesitas bolsas de plástico y tapones de champú o productos similares. Solo hay que pegar la bolsa al tapón y dejar una abertura para que el producto introducido (arroz, pasta, cereales…) salga a través del tapón.

Como relleno de cojines o almohadones para exterior, son inigualables. La intemperie hace mella en los tejidos, sobre todo con la lluvia y el mal tiempo. Utilizando relleno confeccionado con bolsas de plástico, te evitaras problemas cuando el almohadón se moje pues no absorberá el agua. Para los animalistas, pueden hacer lo propio y confeccionar una cama para su mascota.

Un poco más elaborado es hacer posavasos. De este modo se evita que se estropeen los muebles o los vasos y copas dejen señaladas las mesas. Para crear posavasos, necesitas bolsas de plástico y papel de cocina. Cortas las bolsas en círculos del tamaño de los vasos y haces lo mismo con el papel. Para pegarlo, planchas los círculos a temperatura baja y se van fusionando papel y plástico. A mayor número de capa, más compacto.

Otra cosa que puedes hacer es una cuerda. Con ella, los pequeños de la casa pueden saltar a la comba entre otras actividades. Para confeccionar tu propia cuerda de bolsas de plástico necesitas bolsas (cuanto más arrugadas, mejor), cinta aislante y tijeras. El procedimiento pasa por cortar las bolsas en tiras de dos centímetros y unirlas haciendo nudos hasta lograr una tira de dos metros. Hay que repetir la operación seis veces. Una vez cuentes con las seis tiras, las atas por un extremo y las trenzas, puedes hacer dos trenzas de tres y luego trenzar las dos. Cuando acabes, haces un nudo en el extremo final. Con la cinta aislante, rodeas cada extremo para crear la zona de agarre y proteger el nudo. Lista la cuerda, ya puedes ponerte a saltar.

Confeccionar manteles individuales es otra de las opciones. Llega el buen tiempo y se imponen las excursiones y las salidas al campo, bocata o tuper en mano. Llevar manteles no esta nunca de más y si encima, son sostenibles y reciclados, mas en sintonía con el medio ambiente. Para crear tus manteles de plástico campestres, necesitas bolsas, tijeras, papel vegetal o de horno, plancha y creatividad. Empieza por colocar las bolsas una encima de la otra y estirarlas. Corta en forma de rectángulo. Puedes decorar el rectángulo que conforma el mantel con trozos de bolsas de colores y crear dibujos. Encima y debajo de las bolsas, coloca el papel de horno y pasa la plancha por encima, a baja temperatura y sin quemar. Ya están listos los manteles para la excursión.

Los mas habilidosos, pueden crear flores de plástico, un portalápices o incluso una bolsa para la ropa a base de trenzar las tiras de plástico. Manualidades que se pueden desarrollar con bolsas hay muchas, aquí solo apuntamos algunas de las más sencillas. Haciendo tiras de plástico puedes hacer infinidad de cosas mediante la técnica de trenzado, solo hace falta ingenio, creatividad y una buena disposición para con el medioambiente.

En el caso de que todo esto no vaya contigo y reutilizar a través de las manualidades no sea tu fuerte, al menos, puedes hacer una cosa. La más simple y sencilla de todas: tirarlas en el contenedor adecuado. Esencial.

Importante es también recordar que todos los objetos reciclados que creemos, deben ser, cuando nos cansemos de ellos, reciclarlos en la forma adecuada y, por tanto, depositarlos en el contenedor correspondiente.

Aunque a veces estén demonizadas, las bolsas de plástico no son un enemigo acérrimo de la naturaleza. Los enemigos del ecosistema somos los que hacemos un uso indiscriminado de todo lo que daña al medio ambiente. Educar en valores y concienciar es el primer objetivo que hay que tener en mente para ganar la batalla contra el plástico. No se trata de una guerra si no de una convivencia en la que hay que saber que lugar corresponde a cada residuo.

Sabiendo todas las posibilidades que ofrece el plástico y la facilidad existente para reciclarlo y reutilizarlo, lo increíble es que se sigan llenando los mares de sus restos. Eso no es culpa de la bolsa, es un problema de quien tira esa bolsa.

 

 

 

 

 

 

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