La maloclusión tiene solución

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Son muchas las personas que desconocen lo relativo a la maloclusión y consideran que la mordida es algo con lo que se nace y carece de solución. No asocian esa descompensación de las arcadas que no muerden como es debido a un problema real, sino que piensan que es así. Salvo que se tengan dientes apiñados o algo más evidente, la maloclusión suele pasar desapercibida. Por eso estamos aquí, para hablar de la mordida y todo lo que debemos saber al respecto. Los problemas que afectan a la mordida son muy frecuentes, puesto que todos los seres humanos tenemos diferentes tipos de mordida, lo que ha derivado en que se trate de la tercera afección bucodental a nivel mundial, convertida en una necesidad urgente para el paciente.

Se suele pensar que la mala mordida afecta a la estética del rostro y poco más, cuando lo cierto es que conlleva problemas asociados a la posición incorrecta de la mandíbula, tratándose de síntomas degenerativos que pueden empeorar con el paso del tiempo.

La mordida u oclusión dental es la forma en la que los dientes hacen contacto entre sí. Es decir, la manera en la que las piezas dentales se juntan al cerrar la mandíbula. Una mala mordida es cualquier tipo de alteración del crecimiento óseo del maxilar o de la posición de los dientes que impide que la mordida sea normal. Una mordida perfecta es aquella en la que los dientes y las encías superiores encajan con los dientes y las encías inferiores de forma perfecta. Se puede comprobar porque las puntas de los molares se ajustan a los surcos de los molares opuestos.

Cuando la mordida es perfecta, la articulación de la mandíbula está centrada y todos los músculos, ligamentos y tejidos trabajan en equilibrio durante el proceso de masticación.

Las mordidas y la maloclusión

Los profesionales de la odontología de Ortodoncia Gran Vía 51 realizan todo tipo de tratamientos de ortodoncia para tratar la maloclusión, entre otros tratamientos de estética, periodoncia, implantes dentales, etc., y nos han hablado precisamente de la mordida, sus tipos y cómo solucionar los problemas de maloclusión. Dentro de los tipos de mordida más habituales encontramos los que siguen a continuación:

  • Maloclusión que se desarrolla cuando los incisivos superiores ocultan los inferiores.
  • El efecto contrario: los incisivos inferiores ocultan los superiores.
  • Mordida abierta. Existe una separación excesiva entre las piezas dentales inferiores y las superiores.
  • Mordida cruzada en tijera. Uno de los tipos de mordida más habituales que se produce cuando la mandíbula muerde por fuera del maxilar superior.
  • Desviación de la línea media. Cuando la línea entre los dientes inferiores y superiores no coincide en la parte central debido, entre otras razones, a la falta de algún diente.
  • Apiñamiento. Descolocación severa de los dientes que repercute en la mordida.
  • Protrusión dental. Tipo de mordida que se produce cuando los incisivos de la arcada superior, la inferior o ambas, están ligeramente inclinados hacia delante. Se relaciona con hábitos infantiles como el chupete o chuparse el dedo.
  • Retrusión dental. Lo opuesto a lo anterior. Cuando los dientes incisivos se inclinan hacia el interior de la cavidad oral. Es uno de los tipos de mordida más raros y suele provocar traumatismos.

Como se puede comprobar, existen diferentes tipos de mordida y, en cualquiera de ellos, lo mejor es un diagnóstico temprano que permita resolver el problema desde su fase inicial. Las consecuencias de una mala mordida son igualmente diversas. Algunas de las afecciones que produce la maloclusión son el desgaste del tejido dental, la pérdida del esmalte, la debilitación de las encías debido a la tensión constante y la sobrecarga en los músculos de masticación. Todos estos problemas pueden producir en los pacientes sensibilidad dental a largo plazo.

Asimismo, la maloclusión puede conllevar afecciones bucodentales como la caries, la gingivitis, el sarro o la halitosis, a consecuencia de las zonas vacías que se crean y en las que se dificulta la limpieza, quedando alojados restos de comida. Por último, la mala posición maxilar puede derivar en problemas digestivos, debido a que la falta de alineación de los maxilares impide que la masticación de los alimentos sea la correcta.

Por suerte, la mala mordida o maloclusión se puede corregir. Los resultados serán más efectivos siempre que el problema se corrija a tiempo y se eviten los posibles daños colaterales que conlleva la maloclusión dental. Es fundamental que se corrija desde la infancia, aunque en los adultos también es posible su corrección, como veremos más adelante.

Soluciones y beneficios de corregir la maloclusión

Para solucionar la mala mordida se puede recurrir a la ortodoncia y a la cirugía ortognática. Por lo general, la ortodoncia es el tratamiento más indicado en prácticamente la mayoría de los casos. La ortodoncia convencional, los brackets metálicos, sigue siendo la elección más demandada a la hora de tratar los diferentes tipos de maloclusión. Existen opciones más estéticas como los brackets de porcelana, la ortodoncia invisible y la ortodoncia lingual que pueden ser de ayuda durante el proceso.

La cirugía maxilar u ortognática corrige las irregularidades que existen en los huesos maxilares al mismo tiempo que alinea la mandíbula y los dientes para mejorar su funcionalidad. Algunas personas no quieren pasar por este tipo de intervención por resultarles demasiado invasiva, por lo que optan por recurrir a la ortodoncia, aunque el proceso de corrección sea más largo. Sin embargo, esta cirugía es la opción ante los problemas más severos que no se pueden solucionar únicamente con ortodoncia. En la mayoría de los casos, es necesario utilizar ortodoncia antes de hacer la cirugía y durante la recuperación hasta que se complete la curación y se obtenga la alineación deseada.

Cabe señalar que la cirugía proporciona algunos beneficios como:

  • Facilitar la mordedura y la masticación en general.
  • Corregir los problemas para ingerir alimentos o hablar.
  • Minimizar el desgaste excesivo y la rotura de los dientes.
  • Corregir los problemas de mordida o cierre de la mandíbula (mordida abierta).
  • Corregir desequilibrios faciales (asimetrías) como el mentón pequeño, el prognatismo, la sobremordida y la mordida cruzada.
  • Mejora la capacidad de los labios para cerrarse por completo y de forma cómoda.
  • Alivia el dolor que produce el trastorno de la articulación temporomandibular.
  • Repara las lesiones faciales o los defectos congénitos.
  • Proporciona alivio para la apnea obstructiva del sueño.

Lo más recomendable es tratar la maloclusión durante la infancia, cuando el desarrollo del maxilar todavía no ha finalizado, por lo que es más que aconsejable llevar a los niños al dentista y al ortodoncista sobre los seis años. En el caso de la cirugía maxilar, es más conveniente realizarla una vez que finaliza el crecimiento. Para las mujeres entre los catorce y los dieciséis años y para los hombres entre los diecisiete y los veintiuno. No obstante, si se detecta alguna anomalía durante el crecimiento o se observan hábitos contraproducentes, lo más aconsejable es acudir al dentista lo antes posible.

El proceso de diagnóstico se inicia con una evaluación inicial que incluye radiografías, análisis cefalométrico, modelos 3D y un estudio facial. Se sigue con el tratamiento prequirúrgico en el caso de la cirugía, con una ortodoncia de preparación para alinear los dientes de manera que encajen tras la cirugía. Se procede con la cirugía ortognática, que consiste en un reposicionamiento óseo para corregir la discrepancia, y se coloca una ortodoncia postquirúrgica, como ajuste final para conseguir la oclusión perfecta. Se realiza un seguimiento y mantenimiento a largo plazo para asegurar la estabilidad.

En la mayoría de los casos de maloclusión, lo más recomendable es que el trabajo se realice en conjunto por varios especialistas de la odontología, como el ortodoncista, además del logopeda. Este trabajo en conjunto se realiza con personas de todas las edades, aunque, como volvemos a repetir, resulta más eficaz cuando el paciente es joven. Lo más adecuado es que los ejercicios que determina el logopeda se lleven a cabo cuando dientes y huesos se encuentran en fase de desarrollo.

Tener una mordida adecuada es fundamental. No solo a nivel estético, puesto que se considera un problema de salud pública debido a cómo impacta en la calidad de vida de las personas que lo padecen, ya que va desde el deterioro de las piezas dentales hasta la aparición de enfermedades dentales y orgánicas.

Resulta de gran importancia llegar a un diagnóstico adecuado de todos los factores que producen la mala mordida en cada caso y tratarlos a tiempo. De ahí la importancia y necesidad de que se realice su corrección durante la infancia, puesto que es la mejor manera de poder garantizar el éxito y la efectividad de cualquier tratamiento al que se someta el paciente.

Aquellos que tengan un problema de mala mordida o sufran los problemas derivados de la misma deben acudir lo antes posible a su dentista para obtener un diagnóstico adecuado y seguir el tratamiento correctivo que más convenga, con la finalidad de minimizar las consecuencias de la maloclusión y obtener una mayor y mejor calidad de vida, además de obtener una estética dental y facial perfecta.

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